
Un viaje inrecíble a la capital polaca Varsovia
Mi viaje a la capital polaca
Cuando planeé mi viaje, Varsovia era una de esas ciudades a las que tenía muchas ganas de ir. Y con solo dos días, logró sorprenderme y dejarme con ganas de quedarme más tiempo.
Una ciudad moderna, amigable y con una historia impresionante, la capital de Polonia tiene una energía única que mezcla su pasado con su presente. Si bien dos días alcanzaron para ver lo esencial, sin dudas me hubiera gustado tener más tiempo para explorarla a fondo.
Llegada a Varsovia en Tren Desde Berlín
Mi viaje comenzó en Berlín, donde tomé un tren polaco de larga distancia rumbo a Varsovia. El trayecto fue cómodo y bastante puntual, con vagones modernos y buen espacio para viajar relajado.
Al llegar a la Estación Central de Varsovia (Warszawa Centralna), me sorprendió por su tamaño y modernidad. Es un punto clave de transporte en Polonia, con conexiones a otras ciudades del país y de Europa.
Descubriendo el Casco Antiguo y su Historia

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Casa del Presidente (Palacio Presidencial) Ubicado en la elegante calle Krakowskie Przedmieście, el Palacio Presidencial es una de las residencias más importantes de Varsovia.
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Castillo Real Este palacio es uno de los símbolos de Varsovia y ofrece un recorrido por la historia de Polonia. Desde sus lujosos salones hasta su historia de destrucción y reconstrucción, es un lugar que vale la pena visitar.
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Monumento al Levantamiento de Varsovia Este monumento rinde homenaje a uno de los momentos más duros de la ciudad: el Levantamiento de Varsovia de 1944, cuando la resistencia polaca luchó contra la ocupación nazi. Es un lugar impactante que refleja el espíritu de lucha de la ciudad.
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Palacio de la Cultura y la Ciencia Este enorme rascacielos soviético es uno de los edificios más icónicos de Varsovia. Subí a su mirador y desde arriba tuve una de las mejores vistas de la ciudad.
Como conclusión: me Hubiera Quedado Más Días

Varsovia me sorprendió por su mezcla de historia y modernidad. Es una ciudad que sufrió muchísimo y fue casi destruida completa, pero que logró renacer de sus cenizas y hoy es un destino lleno de vida y cultura.
Si bien en dos días pude ver lo principal, me hubiera encantado una visita con mas dias para poder caminarla, disfrutar su gastronomía y vivir aún más en su historia.