Viaje en ferry desde Helsinki a Tallin cruzando el mar Báltico congelado

Viaje en ferry desde Helsinki a Tallin cruzando el mar congelado

Publicado el 2026-04-07 por Mateo

Mi experiencia en ferry de Helsinki a Tallin cruzando el mar Báltico congelado

A mitad de febrero me subí al ferry de Viking Line para cruzar el mar Báltico entre Helsinki y Tallin, y lo que iban a ser dos horas de traslado terminaron siendo una de las experiencias más memorables del viaje.

Exterior del ferry

El proceso fue sorprendentemente simple para hacer el check-in es totalmente automatizado, sin filas ni trámites. Cargás tu nombre y código de reserva en una máquina, te imprime una tarjeta, la escaneás en los molinetes y listo.

Máquinas de auto check-in de Viking Line

Una vez a bordo, lo primero que llama la atención son las vistas del centro de Helsinki alejándose, y casi de inmediato algo todavía más impactante: el mar completamente congelado.

Visas de Helsinki en la salida del barco

Ver ese enorme barco abriéndose paso entre capas de hielo es fascinante. Justo a la salida, del lado derecho, aparece la isla fortaleza de Suomenlinna rodeada de ese paisaje ártico. Un comienzo de viaje difícil de superar.

Más Báltico congelado

El interior del barco no decepciona. Hay restaurantes, cafeterías, zona de casino y un free shop que se lleva toda la atención: como es un viaje internacional, el alcohol es mucho más barato que en Finlandia, donde los impuestos son altísimos, y se nota en la cantidad de gente comprando stock como si no hubiera un mañana.

Free shop del ferry

Algo que me sorprendió mucho fue la cantidad de estas máquinas para jugar que había por todo el barco y la cantidad de gente que había jugando.

Másquinas tragamonedas en el ferry

A pesar del frío extremo, unos 15 o 20 grados bajo cero, subí a la cubierta superior. El viento no perdona, pero las vistas del mar blanco e infinito son impagables. Si viajás en invierno, llevá el mejor abrigo que tengas.

Exterior del ferry

La llegada a Tallin es de película. El casco histórico aparece en el horizonte con sus torres y murallas medievales dándote la bienvenida, y el clima del lado estonio se sentía un poco más ameno que en Finlandia. Dos horas que se hicieron cortísimas. Una experiencia eficiente, barata y visualmente increíble que no puede faltar en cualquier ruta por los países bálticos.

Vistas llegando a Tallin

Acá un video resumen de lo que fue en viaje entre Finlandia y Estonia