Volando en el Boeing 747 de Lufthansa de Buenos Aires a Frankfurt
Cumpliendo un sueño volando en un Boeing 747-8 de Lufthansa de Buenos Aires a Frankfurt
Volar en la Reina de los Cielos es una experiencia que todo apasionado de la aviación lleva en su lista de deseos. Con la retirada de la mayoría de las aeronaves de cuatro motores en las aerolíneas comerciales, tener la oportunidad de cruzar el Atlántico a bordo de un Boeing 747-8 de Lufthansa no es algo que pase seguido.

La experiencia comenzó con una sorpresa desde la previa. Al consultar el vuelo entrante desde Fráncfort a través de Flightradar24 el día anterior, la app confirmó que la unidad asignada para la ruta era la matrícula con el livery especial conmemorativo de los 100 años de la aerolínea alemana.

Al momento de realizar el despacho de equipaje en el mostrador del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el personal de la compañía aplicó un control riguroso sobre el peso del equipaje de mano, asegurando que no excediera el límite estricto de 8 kilogramos por pasajero.

Para pasar los controles de seguridad y migraciones fue muy rápido y en diez minutos debido al escaso flujo de pasajeros en la terminal, la espera se trasladó a la zona de embarque. Donde al poco tiempo de llegar el Boeing 747-8 de Lufthansa llegó a la puerta.

El embarque se realizó de forma ordenada mediante seis filas diferenciadas por sectores. Ya a bordo del avión cada asiento contaba con un diseño especial por el 100 aniversario de la aerolínea.
Para la cena, la propuesta incluyó tres alternativas: carne, pollo y pasta; mientras que para el desayuno se ofreció opción dulce o salada.

El servicio principal fue servido a la altura del espacio aéreo brasileño, optando por la alternativa de pastas. Dado el horario de salida desde Buenos Aires (16:45), la mayor parte de la travesía transcurrió durante la noche, facilitando el descanso durante el cruce transoceánico.

Sobrevolando el mar Mediterráneo se inició el servicio de desayuno, consistente en tostadas francesas con manzanas caramelizadas.

Durante el tramo final del descenso, el itinerario ofreció vistas panorámicas de los Alpes suizos aún cubiertos de nieve, seguidas por la aproximación final a Fráncfort con perspectiva directa hacia el distrito financiero de la ciudad.

Algo que me sorprendió y me gustó mucho es este pack de antifaz y tapones de oídos que ofrece Lufthansa con una bolsa especial de los 100 años.

El desembarque en el Aeropuerto de Fráncfort evidenció demoras considerables en los controles de migración y acceso a la zona Schengen debido a la implementación del nuevo sistema biométrico de entradas y salidas de la Unión Europea, afectando los tiempos de conexión para vuelos posteriores.

Mi vuelo de conexión a Milán con Air Dolomiti (misma reserva que Lufthansa) salía solo una hora y media después de mi aterrizaje, increíblemente logré llegar a ese vuelo en última llamada y a punto de perderlo.
Despegue y experiencia a bordo del imponente Boeing 747 de Lufthansa en la ruta Buenos Aires - Frankfurt.